Campamentos para adultos y familias
Campamentos para personas adultas que necesitan parar, desconectar del mundo digital y recuperar algo esencial: las ganas de jugar, reír, compartir y estar en la naturaleza.
Tanto si recuerdas con una sonrisa tus campamentos de la infancia, como si nunca los probaste, Embosqadas te ofrece la oportunidad de volver a una experiencia que ya no es sólo para niños.
Empezamos en el verano de 2014, desde entonces hemos compartido aventuras, naturaleza y crecimiento personal con cientos de personas adultas y familias que buscaban algo más que unas simples vacaciones.
Buscamos espacios que nos hagan sentir parte de la naturaleza. Lugares donde acampar, o albergues sencillos que nos reconecten con lo esencial. Si ademas no hay cobertura móvil, mucho mejor, lo que necesitamos es conexión humana. Hasta ahora hemos realizado campamentos en Aragón, La Rioja, Navarra, Cantabria, Andalucía, Castilla León, y Canarias.
No es sólo el campamento, es lo que pasa después. Cuando vuelves recargado, contento, con algunas claves para simplificar tu vida y poner el foco en lo que te sienta bien. Nuestra comunidad crece gracias a la red que sostienen las personas que han venido a Embosqadas. Casi mil personas han disfrutado ya de nuestros campamentos.
Nadie sabrá a qué te dedicas. No eres tu trabajo.
Suelta tu nombre, elige uno que te guste y disfruta siendo quien eres aqui.
Aparca tu ordenador, el smartphone, y disfruta unos dias de libertad
En EBQ la edad no importa, y nos encanta mezclar tantas generaciones diversas.
Diversos formatos de campamento para que encuentres el que te encaja a ti: ¿Quieres venir solo/a, sin sentirte solo desde el minuto uno? ¿Quieres venir con tus hijos o hijas? ¿Te apetecen unos días entre mujeres, de esa forma tan libre y segura que prende cuando estamos entre nosotras?
Embosqadas son Campamentos de verano en plena naturaleza para adultos y familias que buscan algo más que unas vacaciones: una conexión con la naturaleza que nos enraíce y nos haga sentir bien, una convivencia real con otros adultos o familias, sintiéndonos como una pequeña tribu, actividades que nos saquen de la rutina y nos sorprendan, sin artificios, sin decorados, nos basta con el entorno y algunos materiales sencillos. Unos días para soltar el personaje que cargamos en nuestro día, descansar de tecnología, y volver a los placeres pequeños, poniendo en valor los momentos de calma y disfrute, porque una siesta en la hamaca, un baño en el río, o el espectáculo de una noche estrellada son momentos extraordinarios que se grabarán en nuestra memoria
Nuestros campamentos están pensados para:
Que quieren volver a jugar como niños, probar cosas nuevas, y sentirse parte de un grupo. Encuentros en las instalaciones más históricas del pirineo aragonés.
Que quieren compartir tiempo de calidad con sus hijos y con otras familias. Un espacio seguro en plena naturaleza, donde prender el asombro y el respeto por todas las formas de vida.
Que desean espacios seguros en plena naturaleza, donde compartir con otras mujeres y volver a disfrutar de juegos y risas, y así liberar a la mujer libre y salvaje que llevas dentro.

Los campamentos embosqadas, en todos sus formatos, nos desconectan de nuestro día a día, del estrés y las prisas, del ruido, y de los dispositivos electrónicos. Os acompañanos a reconectar con vosotros mismos y con la Naturaleza, creando entornos cuidados donde los adultos pueden soltar su personaje, y las familias compartir experiencias significativas, y las mujeres, libres de juicios y miradas, pueden soltar a la mujer salvaje que las habita.
Porque mereces dejar que vuelva a brillar esa parte auténtica y curiosa que vive en ti.
Antes de venir puede que encuentres resistencia, ese runrun en tu cabeza que pone pegas, porque le da un poco de miedo: ¿Será para gente como yo? ¿habrá gente de mi edad? ¿me cansaré? ¿con quien tendré que compartir espacio (tienda, litera, etc)? ¿y si no encajo con el grupo?
Es normal, muchas personas llegan con todas esas ideas, es algo que aun no has probado, y puede asustar un poco.
Pero si pudieras verte el último día, te ibas a reir. Porque simplemente no quieres que acabe. Estás dando abrazos y empìezas a echar mucho de menos a personas que hace una semana no conocías. Y te parece increíble que solo hayan pasado siete días, y que la experiencia haya sido tan intensa. Ya no recuerdas todo lo que dudaste. Y regresas con ganas de contarle al mundo lo que te ha pasado.